No siempre la Costa
Hablando de la Comunidad Valenciana normalmente uno piensa inmediatamente en sol y playa. Da igual, si nos hemos acercado a la costa por avión, tren o si somos dueño de uno de estos coches de segunda mano: vale la pena visitar el interior de esta comunidad. Situada al norte de la provincia de Castellón, en pleno Maestrazgo, encontramos Morella, un pueblo que cuenta con 2.822 habitantes
Desde lejos, la vista de la ciudad es impresionante. Las casas están situadas en forma cónica, coronadas por una poderosa roca caliza, sobre la que descansan las ruinas del Castillo.
La localidad, con su casco antiguo, se encuentra entre las pocas ciudades del mundo que han conservado casi por completo su conjunto histórico. Las construcciones medievales – palacios señoriales, edificios públicos, numerosas casas decoradas con los balcones en el estilo arquitectónico típico de la zona, además de los edificios religiosos, entre los que destacan la iglesia arciprestal de Santa María, con sus portales góticos, y el Convento de San Francisco – se encuentran rodeadas de una poderosa muralla con una longitud de 2,5 km y una altura de hasta 10 m, con 15 portales y atalayas medievales.

Valencia por Albert AK
Viniendo del aparcamiento entramos a la ciudad por la Porta de Sant Miquel, fácilmente reconocible por sus dos grandes torres gemelas. A pocos metros detrás empieza la principal calle comercial, que sube describiendo una ligera curva hasta la Plaza de Colón y la Plaza de los Estudios.
En esta calle se encuentran algunos palacios y casonas nobles, que vale la pena visitar. A unos 100 metros, a la izquierda, encontramos el Ayuntamiento, la Casa del Consell y el Juzgado en un estilo gótico puro. Después, en la calle Blasco de Alagón, con sus porches y columnatas, encontramos la Casa del Comte Creixell del s. XVI. No se puede olvidar el impresionante Palacio del Cardenal Ram, que hoy alberga un hotel y un restaurante.
Antes de continuar el ascenso hacia el castillo, podemos bajar a la izquierda por unos empinados callejones. Aquí podemos ver otras imponentes casonas (Costera de Sant Joan: Casa Ciurana, Casa Figuera, Calle Cofradía: Casa Cofraría de Labradores) y sobre todo magníficos ejemplos de arquitectura popular de montaña, ejemplificada en sus balcones (Plaza Tarrascons).
El siguiente punto destacado de nuestra ruta es la Plaza de los Estudios, después de la remodelada Plaza de Colón, con sus impresionantes fachadas, encaladas de blanco y sus preciosos balcones.
Seguimos por la Calle de la Virgen de la Vallivana en dirección contraria y llegamos a la Plaza Arciprestal, con la iglesia de Santa María. Sus portales en el más puro estilo gótico, el uno con figuras de los Apóstoles y el otro con diversas representaciones de la Virgen María, merecen por si solos el viaje, tanto como el extraordinario coro en el interior de la iglesia, el único elevado del mundo, con arcos que alcanzan los 11 m de envergadura. Destacable es asimismo el órgano de 1717 con dos fuelles y el asiento del organista frente a ellos.
Continuamos nuestro itinerario paseando por la Plaza de San Francisco y entramos en el convento del mismo nombre, empezando ahí la subida al castillo delante del antiguo claustro del convento.