El cine español
El cine español ocupa una posición secundaria respecto a aquel de Estados Unidos, aunque fuera de nuestras fronteras goza de bastante popularidad, lo que hace que éste represente un 10-20% a escala mundial. La temática es muy diversa y toca muchos aspectos de la vida y culturas españolas, por ejemplo se ha tratado mucho el tema de la emigración de los años 60 con películas como Vente pa Alemania, Pepe o Un franco, 14 pesetas.
Actores de la talla de Paco Martínez Soria y Alfredo Landa encarnaron muchas veces a personajes típicamente de lo que llamaríamos la España profunda, en largometrajes como: La ciudad no es para mí, el turismo es un gran invento y abuelo made in Spain.
Otras películas que tienen bastante aceptación son las de Almodóvar, muy conocidas en el extranjero, donde incluso se pueden ver en versión original con subtítulos. El cine de este conocido director manchego refleja la problemática existente en cuanto a muchos aspectos de la vida cotidiana, que son patentes en la sociedad española.
A pesar de no ser un país muy grande, podemos presumir de tener festivales de cine como el de San Sebastián, que empezó en 1953. Desde entonces han sido unos cuantos los que se han hecho con la Concha de Oro que se otorga como premio a los ganadores. Otro galardón son los Goya que se vienen celebrando desde el 87 y equivaldrían a los Óscar americanos.
Para finalizar este breve artículo me gustaría mencionar un dato muy satisfactorio para nuestro cine y es que en el 2005 hubo 142 películas que saborearon las mieles del triunfo disputándose entre ellas a su vez los índices de audiencia y los premios que posteriormente recibirían. Largometrajes que triunfaron ese año fueron El Orfanato, Mar Adentro, Los Otros y la comedia Torrente. Recomiendo sin duda las dos primeras por la emotividad y también por el mensaje que transmiten, además de los paisajes que se pueden ver en la película que no dejan de ser fascinantes.
¡Un, dos, tres, acomódate en tu butaca que la película va a empezar!




, en la costa lucense, pude comprobar como un grupo de turistas alemanes y otro de ingleses degustaba unos pinchos acompañados de un albariño. Me acerqué a ellos y entablé una amena conversación con sendos grupos. En el tiempo que estuve intercambiando unas palabras con ellos, pude apreciar cómo en pocos días habían probado casi todos los platos gallegos, desde la sopa de grelos hasta el pulpo
con cachelos. Todos afirmaron que en España se comía muy bien y por poco dinero, y que era mucho más fácil acceder a productos de calidad que en otros lugares de Europa. Así pues no van tan equivocadas las campañas de la televisión gallega que tienen como objetivo el desarrollo de a política de calidade de sus productos regionales.
y asturianas no influya demasiado a la hora de mencionar aquí los siguientes platos, aunque es difícil por no decir imposible ser objetivo al hacer recomendaciones. Como entrantes a buen precio podemos encontrar la empanada, sopa de grelos, la tortilla de patatas, entremeses ibéricos variados, pescado fresco del tipo rodaballo, merluza, rape, lenguado, bacalao o sardinas acompañado de una patata y algo de verdura, sopa con trozos de pollo desmenuzados. Adentrándonos ya en el terreno de los segundos platos se puede disfrutar un cordero asado
con un buen tinto de Aranda del Duero, solomillo a la pimienta o conejo con su guarnición, costilla asada, etc. Los postres que aconsejo probar son la tarta de Santiago, la Crema Catalana y las torrijas, entre otros.